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Tratado de la introversión de un extrovertido
jueves, 28 de febrero de 2008


Ladran afuera los perros del rock & roll

con sus canciones tristes, su perdición

afuera, afuera nadie duerme hoy.

La última guerra se produjo en 1941. Dice la doctrina diplomática que para que haya una guerra debe declararse. En 1941, el embajador japonés en los EEUU les declaró la guerra. A continuación sobrevino Pearl Harbor, y posteriormente, Hirosima y Nagasaki:



Silban afuera las sirenas del peligro

mientras despliegan sus escamas de aluminio

afuera, afuera de esta habitación.


Entonces, ¿se supone que no ha habido más guerras desde 1945? Técnicamente no, la terminología los denomina conflictos armados. Pero esto es como follar o hacer el amor, puedes llamarlo como quieras, pero objetivamente es lo mismo. Da igual que se trate de una guerra o de un conflicto armado, la realidad es que muere gente por el capricho de unos pocos. Estoy seguro que cuando los republicanos sacaron a los niños de las escuelas para combatir a las tropas fascistas en la Batalla del Ebro esos críos se preguntaban, fusil en mano, qué tenía que ver con ellos, con su familia, esa guerra, por qué les sacaban de la plaza de su pueblo, donde estabas sus amigos, sus novias de infancia, para ir a morir de frío a una trinchera. Y me viene a la cabeza la canción de la infancia Madre anoche en las trincheras, que aún canto para mí cuando salgo a alguna misión complicada.






Gritan afuera las chimeneas

vomitan muerte en las aceras

afuera están ardiendo

las calles de este tiempo

afuera está muriendo la razón.



Actualmente existen al menos treinta conflictos armados que no aparecen en los medios de comunicación porque no hay petróleo, o uranio, o gas natural, o diamantes en su territorio. ¿Por qué una vida en Iraq vale más que una vida en Sri Lanka, Costa de Marfil o en Angola?




Rezan adentro las madres insomnes

plegarias de vertedero en la noche

no llega, no alcanza con una oración.



Sé que todos tenemos problemas: las hipotecas, sentimentales, enfermedades, traumas no superados, la soledad,... pero esos mismos problemas también existen en Nepal, Liberia o Senegal, bueno, posiblemente el problema de las hipotecas allí no lo tengan. Sea como sea, además de esos problemas se enfrentan a la vulneración de los derechos humanos elementales día sí y día también, a la corrupción, a las guerras étnicas, al terrorismo,...


Se atasca el miedo en tuberías

tiñe de rojo las esquinas

afuera están ardiendo

las calles de este tiempo

afuera están muriendo la razón.



J. , a quien debo la canción que estais leyendo (del último album de Mclan), me preguntaba que por qué he decidido hacer que mi vida gire en torno a mi trabajo. Supongo que sea cual sea mi respuesta, nunca va a dejar a J. satisfecha, pero creo que se aproximaría bastante si digo que he visto y he creído, he tocado y he sentido, porque los medios de comunicación nos presentan todo esto de una manera tan irreal que parece ficción. Podéis creerme, la realidad supera a la ficción. Y lo peor es el sabor amargo de no poder hacer más, de muchas veces ser un mero espectador de un genocidio, de una injusticia.


Llueven afuera, llueven las balas

los estornudos de los que mandan

afuera, afuera ya no hay esperanza.


Y por eso necesito creer que, aunque siempre ha habido guerras, eso puede cambiar, que el dolor se puede paliar, que no es necesario tanto sufrimiento, porque hay lecciones que nunca hizo falta haber enseñado:


Porque afuera están ardiendo

las calles de este tiempo

afuera está muriendo la razón.


Y también es por eso por lo que no soporto la ignorancia consentida, ni la autocomplacencia. Y cada mañana me levanto un poco más viejo, un poco más muerto por dentro, un poco menos feliz. Pero he adoptado una decisión y de momento, aún siento que hago bien, que todo pueda cambiar, que una persona puede hacer la diferencia. Y tengo pruebas para creer:





Afuera están ardiendo

las calles de este tiempo

afuera está muriendo la razón.
 
posted by Sam at 9:22 a. m. | 12 comments
lunes, 25 de febrero de 2008
Una de las ciudades que me han decepcionado más ha sido Venecia. Siempre en mente a Giacomo Casanova saltando de buhardilla en buhardilla de una lujosa ciudad con románticos canales y gondoleros cantando el O sole mio. Famosa por sus carnavales, entre otras cosas, Venecia me resultó ser una ciudad aburrida, más bien sucia (tanto los callejones como los canales) y decepcionante en cuanto a sus taaaaan famosos carnavales. Cierto es que yo llevaba en mente la concepción del carnaval canario o brasileño, pero es que aquello era una especie de carnaval VIP: sólo se disfrazaban unos pocos muy contados, eso sí, con unos trajes espectacularmente trabajados, pero sin esa cercanía del pueblo que se siente en esa fiesta celebrada en otros lugares. En resumen, era una fiesta para unos pocos.

Siempre que quiero hablar de la gente dual pienso en Venecia, en sus trajes elegantes, en sus máscaras. Gente dual es como defino a aquell@s que dicen una cosa y piensan otra, o viceversa. Me resulta cuando menos inquietante conocer a gente a la que se le llena la boca con buenas palabras y, no mucho más tarde, te das cuenta de que su nivel de compromiso con los demás es escaso. Bueno, es escaso cuando no se trata de especímenes tremendamente egoístas, que los hay.

Sí, sin duda, Venecia es un buen ejemplo de aquellos que viven para la imagen, que les importa más el que dirán los demás que el concepto que tengan de sí mismos, gente sin personalidad, extremo este totalmente diferente y disociado del nivel cultural, aunque parezca que no. Ell@s con sus máscaras sonrientes, bailando al son vertiginoso de la música, risas falsas (me viene a la mente la supuesta risa de Mozart), todo fachada. Exactamente como Venecia, todo fachada, pero cuando uno investiga un poquito se encuentra con que, sin duda, hay lugares en Italia y en resto del mundo que merecerían mucha más fama. Al igual que hay personas que se merecerían mucho menos reconocimiento, pues no han conseguido por sí mismos nada más que lo que la Naturaleza -o algún bobalicón con el cerebro en la entrepierna- les ha dado.

Lo siento, Giacomo, no es nada personal
 
posted by Sam at 7:49 p. m. | 12 comments
martes, 19 de febrero de 2008

Atentado terrorista suicida en Pakistán, agresiones a dirigentes políticos por la extrema izquierda en España, una posible nueva guerra civil por culpa del secesionismo kosovar, el mundo sigue sin hacer caso al campo de refugiados de Darfur, sucesión de dramas humanos de escaso interes informativo pero alta carga morbosa en los telediarios, un barco hundido en Algeciras derramando petróleo y Nunca Mais se supo de Nunca Mais,...

STOP

Apago la televisión. Respiro profundamente, una, dos veces, y cierro los ojos. Me privo voluntariamente y por unos instantes de la vista, la tengo sobrecargada de sangre, odio y crispación. Vacío mi memoria visual y, poco a poco, comienzo a ser consciente de la lluvia allá afuera.

Lo primero que veo son las gotas contra el cristal, deslizándose erráticamente, pero siempre hacia abajo. A veces, en su viaje, se paran un instante delante de mí, como pensándose si continuar su camino hasta el marco de la ventana, pero pronto toman la decisión de seguir como sus compañeras.

Miro un poco más allá. Veo las ramas de los pinos agitándose, mecidas por el viento que las refresca después de un invierno tan seco. Sus hojas puntiagudas y perennes son el trampolín perfecto para las gotas de agua que, perezosas, se acumulan en la punta de las mismas, aguardando a alguna que otra de su misma especie con la que saltar al vacío. Y de fondo, el cielo gris resalta las figuras, generando un contraste entre nostálgico y sombrío, y pienso que los pinos, las nubes, el agua,... con todo lo que llevan en este planeta, están cansados de ver de lo malo que es capaz el ser humano, y sigo pensando que tal vez esas gotas que se deslizan sobre las acículas de las coníferas, sobre el vidrio de mi ventana, no son otra cosa que las lágrimas de la Tierra que llora por nosotros.

Porque yo he visto las noticias, pero la Tierra las siente.
 
posted by Sam at 5:34 p. m. | 16 comments
viernes, 15 de febrero de 2008



Sí, yo también soy Kurt Westergaard. Hay menos fanáticos en el mundo que personas que deseamos expresarnos con libertad. Es por eso que todos los regímenes totalitarios, tarde o temprano, han caído. Es por eso por lo que el islamismo radical no triunfará sobre una sociedad democrática y con correctos valores éticos.

No es un post xenófobo, es un apoyo al dibujante danés que ha estado a punto de ser asesinado en su país por ejercer el derecho fundamental de la libertad de expresión. ¿Por qué todo el mundo puede parodiar a la Iglesia Católica día sí y día también y luego hay un velo de temor en torno al Islam? fácil, porque la Inquisición fue abolida hace tiempo, pero la mayoría de la gente está acojonada con los radicales islamistas.

Ánimo Kurt.

 
posted by Sam at 8:48 p. m. | 18 comments
jueves, 14 de febrero de 2008


Como no podría ser de otra manera, hoy toca hablar del día en el que las grandes superficies comerciales han decidido que tenemos que demostrar nuestro amor por nuestra pareja. San Valentín. Flores, bombones, libros, joyas,... todo muy romántico, aunque algunos/as creen que con un día ya han cumplido para el resto del año.

Los centros comerciales deberían considerar una cosa, y es qué ocurre cuando uno no tiene pareja. Son clientes potenciales que dejan de realizar gasto. Por lo tanto creo que San Valentín debería de ser algo más que el día de los enamorados, debería ser el día internacional de regalar yo-que-sé, flores, por ejemplo. Se regalarían flores a cualquiera, y así, teniendo pareja o no, uno gastaría dinero. Además, como en este país nos encanta inventarnos la historia (¡cuánto ignorante consentido...!) podríamos establecer el número de flores a regalar en un mínimo de doce, a 6 € la flor (¡6 €!) son 72 €, por 40 millones de españoles.... etcétera.

No es que me parezca mal el día de San Valentín, no soy de esa gente que llega Navidad y dice que las fiestas son una mierda, que llega San Valentín y más de lo mismo y que hasta el Sorteo del Niño le repugna, no, no soy un Tío Scrooge de Dickens. No. En realidad, me resulta un tanto indiferente.

No creo que por no regalar nada hoy a mi pareja deje de ser más o menos romántico. Bueno, debo reconocer que ahora mismo mi aspecto no es de galán de película de Hollywood: pijama de rayas de la Universidad de Nueva York, barba de tres días, despeinado y con ojeras, no en vano llevo dos días tirado en la cama con gastroenteritis, gripe o lo-que-leches-me-pase. Pero retomando el tema que nos ocupa, hace tiempo decidí que mostraría lo que quiero a la otra persona los 365 días al año (este año un día más, por eso de ser bisiesto) pero, si quisiera regalarle algo o tener un detalle un poco más especial, tendría que elegir entre los otros 364 -o 365- días del año, porque hoy está vetado.

Así que ya sabéis, futuras parejas, os recomiendo que nuestro aniversario y vuestro cumpleaños no caiga en 14 de febrero...

¿Y tú? ¿vas a tener un detalle especial hoy con tu pareja?
 
posted by Sam at 9:24 a. m. | 17 comments
martes, 12 de febrero de 2008


... es que al final acabas donde empezaste, sólo que mareado.

La creatividad sigue el principio de la noria: estás mucho tiempo sin ver nada más allá de unos metros y, de pronto, estás en lo más alto, el punto de vista cambia, todo cobra sentido y se ve con claridad. Son esos fugaces instantes los que el autor tiene para aprovechar y plasmar esa gran idea, antes de volver a sumergirse en lo mediocre, lo rutinario, lo común.

Muchas veces, como seguramente os ha pasado a todos los que os dedicais a esto de escribir, esa genial idea dura tan poco que los dedos no son capaces de teclear con la sucifiente agilidad todos los conceptos que quisieras desarrollar. De hecho, esta situación me recuerda un poco a los sueños: uno se despierta y, en esos instantes de duermevela en los que poco a poco la consciencia entra en el reino de Morfeo, hay que llevar a cabo un titánico esfuerzo para retener lo que hemos soñado, so pena de olvidarlo para siempre.

Lo peor es que no siempre se consigue, y la noria vuelve a bajar, inexorablemente. Y es justo en ese momento cuando uno empieza a pensar y pensar, sin que nada fluya con suavidad. Que no pasa nada por pensar, por supuesto, pero el problema de darle muchas vueltas a lo mismo, como ocurre en la noria, es que al final uno acaba donde empezó...



... sólo que mareado.

¿O no?

 
posted by Sam at 9:07 p. m. | 13 comments
sábado, 9 de febrero de 2008




Quizá visualizar John Rambo en el cine no permita generar una gran crítica cinematográfica. Sin duda los diálogos no son el punto fuerte, aunque tiene a su favor el gran realismo con el que refleja un genocidio, situado en Birmania, pero que podría estar localizado en cualquier otra parte del mundo. Sinceramente, hay escenas que estremecen y, eso lo digo desde el punto de vista de alguien que ya ha visto bastante de esto. Sin embargo, a pesar de que no hay demasiadas conversaciones en la película, el guionista no hizo huelga el día en que se le ocurrió que el protagonista podría decir '¿Qué prefieres? ¿vivir por nada o morir por algo?'




Esta frase me pareció tremendamente existencialista, y llevo dándole vueltas desde hace dos días sobre mi precipicio habitual, como aquel Hombre sobre un mar de nubes que el alemán David Friedrich pintara ya hace doscientos años. Este cuadro siempre me ha inspirado. No entiendo demasiado de arte, creo que tampoco se tiene por qué saber de todo, de lo único que tenemos obligación es de aprender y preguntar cuando no sabemos, pero nadie puede exigirnos que lo conozcamos todo en todos los campos y, en mi caso, soy bastante inculto en temas artísticos. Sin embargo, no necesito licenciarme en artes para saber cuándo una obra de arte me captura, me gusta, me atrae... me representa.

A menudo vivimos pensando en mañana y, cuando llega el mañana, pensamos en el ayer. Dicho de otra manera, nunca disfrutamos del hoy, aunque no te confundas, soy un total enemigo de los seguidores del carpe diem, pues pienso que se puede disfrutar del hoy colaborando en algo más grande que perdure más allá del ocaso diario. Con otras palabras, creo que la filosofía del carpe diem es absolutamente egoísta y descomprometida, y ya sabes que esas dos características y yo nos llevamos bastante mal.

¿Por qué vivimos entonces?... no, la pregunta es ¿para qué vives? ¿hay algo que te haga levantarte cada día? Creo que, sin cambiaramos un poco el chip, seríamos capaces de entender que haya gente que sea capaz de dar su vida por otros, que se sacrifique por los demás, que prefieran morir por algo que vivir para nada. Misioneros, voluntarios, (algunos) militares,... todos ellos dejan todo para intentar conseguir algo. Lo peor es que muchos aún se permiten la licencia de criticarlos desde el sofá de su casa, o la silla de la cafetería.

¿Y tú qué me dices? ¿prefieres vivir por nada o morir por algo?

 
posted by Sam at 10:03 a. m. | 16 comments
lunes, 4 de febrero de 2008


¿Eres feliz?

Yo no. No me entiendas mal, no me siento desgraciado, pero tampoco soy feliz, si entendemos como felicidad un estado permanente de bienestar.

Sin duda, si algo he aprendido en mis casi tres décadas de vida es que para ser feliz hay que vivir alienado del mundo que te rodea. Para eso tenemos dos opciones, ser tremendamente egoísta (para lo cual se nace) o no querer saber, vivir en una ignorancia consentida creyendo que lo que está ahí fuera, más allá de los cristales de tu ventana, no puede hacerte daño, no tiene que hacerte daño.

Enciende la televisión, o la radio, o abre un periódico por una página al azar. ¿Qué te encuentras?

Reconozco que mi vida está enfocada desde un punto de vista tremendamente existencialista, también es cierto que mis experiencias de vida casi nadie las ha sufrido, por lo tanto no puede más que atisbar ese sentimiento, por muchas buenas palabras. Sé que el movimiento visceral que la injusticia me provoca por norma general no es compartida con la persona que tengo delante. Sí, claro, las típicas frases hechas: "no hay derecho", "esto no puede seguir así",... seguida, inevitablemente, de mi pregunta consecuente "¿y tú qué haces para cambiarlo?". Realmente, lo que mi cabeza piensa es "¿y por qué no mueves tu culo de tu asiento de plumas rosas, bajas al fango y te manchas las manos para cambiar esto?", pero ya se sabe que los roles sociales, lo políticamente correcto y ese falso concepto de que se hiere siendo sincero lleva a que mida mis palabras.

Algunos creen que soy pesimista. Yo suelo refutar este extremo diciendo que en realidad soy existencialista, es decir, muy crítico con la realidad que nos rodea. Y es que, en el fondo, lo único que nos separa de la felicidad es la realidad. Aquel que no niega la realidad no puede ser feliz, y esto queda argumentado cien veces al día con noticias que nos llegan de todas partes: violencia de género (y número), golpe de estado en Chad, atentado terrorista en Israel, veinte por ciento de niños esclavizados en el mundo y bla bla bla. No, desde luego, aquel que se implica en estos problemas sufre tal sensación de impotencia, vive tan desbordado ante la avalancha de desgracias que nos asolan que no puede ser feliz sin negar la realidad.

Cada uno que haga examen de conciencia.

Hace poco, una integrante de cierta ONG me preguntó que si quería hacerme socio de la misma. Para ello me realizó un placaje en toda regla en pleno centro de la ciudad en la que habitualmente resido. Yo la dije que no, que mi colaboración era más que suficiente, económicamente con otra ONG desde hace muchos años, y personalmente en mi implicación ciento cincuenta días al año en zonas de conflictos de esos que no salen por la tele: ayuda humanitaria, escolta a ONGs, protección de campos de refugiados,... No le pareció bien, e incluso tuvo la desfachatez de echarme en cara que jugarse la vida de manera remunerada no era implicarse con los demás.

Amiga, yo podría estar ganando tres veces más por lo que hago en la calle. Así que por dinero no va a ser, pero de algo tengo que vivir.

Tengo una mala costumbre, y es que entro al trapo, pero nunca permitiré que una niñata con palestina al cuello me venga a decir que no me implico cuando ella duerme todos los días en su casa en una de las zonas pijas de la ciudad, mientras termina sus estudios de Administración de Empresas que los papis le han costeado. De ninguna manera. Y así se lo hice ver, con tal andanada de argumentos que se quedó callada. Creo, no sin cierto remordimiento, que estuve a punto de hacerle llorar cuando le conté alguna de las cosas que había visto por el mundo. Sé que cada uno ayuda como quiere o puede, pero es de esa enajenación de la realidad de la que hablo.

De manera que tú, ¿también te vas a quedar ahí mirando el espectáculo o vas a bajar de la nube a echar un cable?
 
posted by Sam at 3:21 p. m. | 17 comments
viernes, 1 de febrero de 2008
¡No me lo puedo creer!

He estado fuera unos días y, cuando vuelvo, me entero de que Zapatero quiere regalarme 400 euros de los que me quita en impuestos, aunque, pensándolo fríamente, me pregunto ¿por qué en vez de quitármelos y dármelos no me baja los impuestos directamente?. ¿Si yo pago un regalo, me lo hacen o me lo hago? Uf, no sé, esto me huele a chamusquina, y además a un mes de las elecciones generales... Esto es como si pagase porque me dieran por el culo (símil figurado), me dieran y luego me devolvieran lo que pagué, no por eso me han dado menos por el culo, ¿no?

Vaya, pensaba que era una buena noticia, pero escribiendo me he dado cuenta de que si tengo 1000 y me quitan 400 y me devuelven 400 sigo teniendo 1000, no 1.400... vaya timo.

Pero ¡eh! hay cosas buenas, por ejemplo han quitado ese programa tan... tan... colorado, que se llamaba algo así como... Tomates verdes fritos, La tomatina,.... no, no, espera, Aquí hay tomate, eso era.



Al fin un programa de telebasura se va a donde nunca tendría que haber salido, al cuarto oscuro, un programa soez, ordinario, rastrero y que nunca ha levantado pasiones (las únicas tal vez hayan sido debidas a los pechos de la Alcaide). El tomate, para ensaladas y salsas.

Y, hablando de salsas, espero que Salsa Rosa y demás programas que narcotizan al ciudadano medio enajenándolo de los problemas reales del país sigan la misma suerte.
 
posted by Sam at 7:27 p. m. | 21 comments