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Tratado de la introversión de un extrovertido
sábado, 28 de abril de 2007

Unos son buenos. Otros malvados. No me creo el Homo homini lupus de Hobbes, aunque pueda existir cierta predisposición genética, porque somos el resultado de nuestras experiencias: ya lo dije una vez, ni tengo todo el mérito de mis éxitos ni soy el único culpable de mis fracasos.

Mi máxima, vive y deja vivir, porque respeto el principio de la empatía, el derecho a tener derechos y el deber de reconocer el derecho ajeno. Sin embargo, no siempre consigo vencer a esa predisposición genética, no siempre puedo anular esa lado negativo.

En palabras llanas, es la disyuntiva del héroe. Todo héroe pasa por un momento, a lo largo de su vida, en el que duda: duda si merece la pena, duda en escoger el camino fácil, duda de su propia capacidad. Esta disyuntiva del héroe no la he inventado yo, y tiene muchos reflejos en la literatura, la gran pantalla: Jesucristo en el desierto, Anakin Skywalker y su transformación al lado oscuro, Spiderman con el traje alienígena es tentado por el poder en estado puro, ... son sólo algunos ejemplos de esta eterna lucha tan arraigada en la cultura humana.

Yo no soy un héroe, pero también siento como, a veces, el esfuerzo no es recompensado y, como si una capa de odio hacia todo me imbuyera, me encuentro bajo la tentación de tomar el camino fácil. No soy una ONG, aunque muchas veces actúe como tal.

El problema de ese camino es que, una vez que se toma, resulta tremendamente complicado recuperar la senda correcta. Es por eso que lo bueno es bueno, porque escasea.

 
posted by Sam at 6:08 p. m. | 7 comments
jueves, 19 de abril de 2007
Quiero gritar, pero no puedo... estoy aquí, atrapado, golpeándome contra este cristal. Siento que todo lo que me rodea últimamente es dolor, marta, carol,... me duele ver la televisión, me duele tocar mis fracasos, como me ocurrió esta mañana. Me duele todo tanto que quiero gritar, quiero ser una supernova y arrasar todo lo que me rodea, quiero empezar de nuevo y no cometer los mismos errores que me destrozan la autoestima, la moral y mi vitalidad.


Pero no tengo el poder del continuo, no puedo retroceder en el tiempo a mi antojo, sólo me queda la pataleta, estas líneas y un grito que nunca saldrá de mi garganta. No me lo puedo permitir, cuando hay gente que depende de lo fuerte que yo sea.


Así que, ¿puedes oirme? ¿no?, pues ya somos dos...
 
posted by Sam at 7:08 p. m. | 5 comments
viernes, 13 de abril de 2007
... hace relojes. Y yo pensando en empezar mi tercera carrera a la vez que trabajo, mira que sencillo es forrarse con cero de esfuerzo. Receta:

1º Voy a una obra, de esas que son taaaaan (¿se percibe la ironía?) difíciles de encontrar.

2º Chantajeo al encargado diciéndole que si no paga la protección del clan gitano empezará a desaparecerle material de la obra, se romperán cosas,....

3º Me doy un paseo de la que voy a tomar unas tapas y miro que en la obra siga todo en orden, sobre todo que continúe puesto el cartel de "vigilante gitano".

Una vez más se demuestra que Marx no tenía razón, en el Manifiesto Comunista no tenía en cuenta a los ladrones, chantajistas, corruptos y jetas, no.
 
posted by Sam at 6:13 p. m. | 3 comments
martes, 10 de abril de 2007

Hubo un tiempo en que componía. Escribía las notas de mi vida, controlaba el tempo, escogía las rimas de mis versos. Era un tiempo en el que lograba lo que me proponía, en el que siempre había una constante: el éxito seguro, aunque pasando por el sufrimiento.

Un buen (¿?) día descubrí que ya no conocía esa partitura, ni el pentagrama eran líneas rectas. Alguien o algo me había cambiado la clave, y ni siquiera me había dado cuenta. Perdí el rumbo, quizá porque me quedé sin musa. No, no me refiero necesariamente a una persona física, mi musa puede ser cualquier cosa o persona, pero sólo puede ser una cada vez. Llámalo monogamia inspiracional, si quieres.

Hubo un tiempo en que mi instrumento estaba afinado, y el virtuosismo brotaba de todo cuanto hacía. Quizá la culpa es mía, tal vez yo maté al músico que llevo dentro, o lo encerré tan profundamente que sólo deja ver unas gotas de genialidad cuando me siento solo, con la mirada cansada frente a mi portátil y me evado, dejando surgir solas las palabras a través de mis dedos, cual surrealista, palabras que de otra manera nunca saldrían de mi boca.

Algunos lo llaman introversión.

Muchos días me levanto y me siento como los músicos del Titanic, tocando su mejor pieza mientras se hunde el barco. Un barco enorme, lujoso, pero tan frágil como los demás barcos. Otras veces pienso que sólo soy un torpe con una pandereta, completamente descoordinado y sin sentido del ritmo. Y, en ese momento, la rabia se apodera de mí e intento retomar el control del timón, busco la pluma que me permita seguir anotando lo que yo quiera en esa partitura.

Nunca pensé que la duda me asaltase pero, ¿y si jamás encuentro esa pluma?

 
posted by Sam at 9:19 p. m. | 5 comments
domingo, 8 de abril de 2007
¿Te gusta ver la televisión? pues ten cuidado, porque estás siendo apuntado con un arma de destrucción masiva.

Sí, sí, exagerado. Te invito a hacer un experimento. Abre el periódico de hoy, da igual el día que sea, y empieza a contar las horas de programación diaria dedicadas al enriquecimiento intelectual; no, no hablo de un programa sobre física cuántica, me vale un espacio televisivo en el que te enseñen a cocinar, o en el que aprendas algo de cultura, llámalo documental de La 2 o llámalo Redes de La Primera.

Suma las horas de programas de cotilleos como Salsa Rosa, Dolce Vita, Channel nº Cuatro, Aquí Hay Tomate,... con los Reality Shows, léase Gran Hermano, La Isla de los Famosos, Operación Triunfo,... las teletiendas, la sección de dramas del los Informativos (cada vez más amplia),... y ¿qué tenemos? una sociedad aborregada, más preocupada por los líos de Fran Rivera que por la excarcelación de terroristas responsables de la muerte de veinticinco personas, por no hablar de la última infamia televisiva, Cambio Radical, un programa creado a la americana para continuar destrozando la autoestima de la gente, para que cada vez nos queramos parecer menos a nosotros mismos y más a ese canon de belleza que-vete-a-saber-quién ha inventado.

Las clínicas de cirugía estética, las pasarelas de modelos, las revistas de fitness,... ¡hasta las cajas de cereales! todo es una gran operación de marketing que cada año mueve billones de euros, mientras nuestros vecinos por debajo del paralelo 40 mueren de hambre. Lástima que en todas esas operaciones que se hacen anualmente nadie quiera que le mejoren el cerebro, a una gran mayoría le va haciendo falta menos espejo y más educación.

¿Acaso soy el único que ve todo esto?

 
posted by Sam at 11:53 p. m. | 3 comments
lunes, 2 de abril de 2007
A veces me siento un poco raro. Cuando salgo de fiesta me encuentro la música de siempre, la única variable es el lugar. La misma música en el mismo orden, y la misma ausencia de mensaje en las canciones: que si me acosté con la madre de josé, que si para hacer bien el amor hay que venir al sur,... Sí, finalmente creo que ese es el motivo de que me guste la música instrumental, porque no puedo usar la tan manida excusa de los seguidores de Alejandro Sanz o Manolo García de "sí, canta mal, pero ¿te has fijado en la letra?". No, si una melodía instrumental es buena, lo es porque tiene ritmo, porque el tempo es bueno, porque está en fase conmigo en ese momento.

Pero la música instrumental no la sabe apreciar todo el mundo. Personalmente disfruto lo mismo con el Réquiem de Mozart, con el Tubular Bells III de Mike Oldfield o con la última de Bob Sinclair. Por desgracia, poca gente saber apreciar lo básico de una canción, su melodía, lo que propiamente se puede llamar "música".

Así que, pensándolo bien, debe de ser por eso por lo que me gusta la música house o, mejor dicho, como no es lo normal, es lo que quiero. Sin letra, pero no sin mensaje. Sin alaridos, pero no sin fuerza. Sin embargo hay un problema, y es que el ambiente de la música house no es un ambiente sano.

Casi ningún ambiente de fiesta es sano, asearme y utilizar mi mejor colonia para llegar a casa oliendo a perro muerto no es sano; sonido por encima de 120 decibelios no es sano; garrafón no es sano. Pero en los ambientes house es peor.

No sé por qué mucha gente de ambiente house suele consumir drogas, concretamente cocaína. No es la primera ni la segunda vez que lo veo, una vez más el sábado pasado, y la consecuencia es que la ecuación alcohol + droga + música rítmica tiene como un resultado bastante común la violencia: raro es el día que voy a algún club house y no veo una pelea.

Así que visto el panorama, no me extraña que cada vez salga menos de fiesta, porque ese no es mi concepto de fiesta, desde luego...
 
posted by Sam at 4:40 p. m. | 4 comments