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Tratado de la introversión de un extrovertido
domingo, 27 de mayo de 2007

Hala, que sí, que ya he votado. Que no hace falta que me sigais invitando a comer y a bailar con el dinero que pago todos los meses en impuestos. Que gracias a que me levanto a las seis y media de la mañana todos los días, vosotros podéis seguir con vuestro negocio.

Así que nada, ya podéis meteros por donde os quepan los coches con las musiquitas que me despiertan los sábados por la mañana, los mítines que dicen una cosa aquí y otra distinta en el pueblo de al lado, las banderitas, los espacios publicitarios y toda esa parafernalia.

Sí, ya he votado, he votado a la opción menos mala porque ningún partido con posibilidad de tener representación tiene por bandera mis principios. Pero no he votado en blanco, porque no quiero que mi voto se lo lleve el que gane. Tampoco quiero que un partido minoritario sea bisagra de nada y gobierne a 35 millones de españoles. Quiero unas elecciones con varias vueltas, como el modelo francés o el de Estados Unidos.


Pero te prometo que cuando estaba a punto de echar el voto a la urna, casi saco la papeleta para tirarla a la papelera.

¿Que mi voto cuenta? ya, claro.

 
posted by Sam at 1:17 p. m. | 4 comments
viernes, 18 de mayo de 2007
Hoy soñé con mi abuela. No era exactamente ella, pero sí sabía que era ella. Y era tan real. Fue sólo unos segundos, la vi, sentada como solía encontrarla al llegar a casa, y me miró sonriendo con esos ojos que siempre reflejaban lo mucho que había vivido y lo poco que había contado, pero que acompañados de esa sonrisa hacían parecer dulces, inocentes. Y me incliné a besarla en la mejilla, y en ese momento me dijo "aún son necesarios los héroes enmascarados". En ese momento la abracé y empecé a llorar. Y me desperté llorando.

Mi abuela murió hace más de 3 años, un lunes de madrugada. Recuerdo que era lunes porque el viernes habíamos incinerado a un primo mío de 3 años, muerto por una enfermedad degenerativa de nacimiento. El peor fin de semana de mi vida, al menos hasta el momento. Me acuerdo que llevaba mucho tiempo enferma, que por cuestiones que no son motivo de este artículo casi no puedo venir a verla cuando sabíamos que su muerte era cuestión de tiempo.

Sólo lloré una vez, al finalizar la misa, cuando me quedé solo en la iglesia. Me supo a poco, mi madre me necesitaba, mi familia necesitaba al hombre de la casa, que fuese fuerte y mostrase entereza. Mierda de tópicos. No volví a llorar, hasta esta mañana, cuando me desperté. Simplemente no me salía. Y hoy también me supo a poco.

No me preguntes qué significa esa frase, no, no he visto ninguna película de superhéroes en meses, no lo sé, a veces ni me acuerdo de lo que he soñado y hoy recuerdo todo al milímetro, incluso palabra por palabra.

Dicen que en los sueños no hay capacidad sensorial, no te duele si te pellizcas, pero qué queréis que os diga, cuando la abracé, abrazaba algo sólido, y la sensación de pena y alegría de volver a verla y las lágrimas sobre mi sábana son muy reales, tan real como que nunca supe lo mucho que la quiero.

A veces, la vida es una mierda.
 
posted by Sam at 11:13 a. m. | 3 comments
martes, 15 de mayo de 2007






Gracias a los editores de las revistas de moda, a los programas de televisión que destruyen tu autoestima, a los cánones de belleza inventados por quién sabe qué empresario,... gracias a toda esa sociedad que quiere que todos seamos iguales e impersonales, que no tolera el defecto, gracias a todo esto estamos tan absortos en nuestro propio ombligo que no nos damos cuenta de que los kilos que nos sobran se los hemos quitado de la boca a nuestros vecinos de por debajo del paralelo 40.


Hay que joderse.
 
posted by Sam at 3:42 p. m. | 4 comments
martes, 8 de mayo de 2007
 
posted by Sam at 10:39 p. m. | 6 comments
sábado, 5 de mayo de 2007
A pesar del barniz de democracia en el que vivimos, estamos sometidos al poder de diversas maneras.

No me estoy refiriendo exclusivamente a la separación de poderes conceptual de Montesquieu, ni siquiera a esos nuevos poderes (principalmente los mass media), añadidos a los tres originales enunciados por los Ilustrados, en realidad hablo de cuaquier tipo de manifestación de poder, entendiendo poder como la capacidad de llevar a cabo la voluntad de uno, tal y como refleja la primera acepción del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.

El poder viene impuesto. El César era un Dios, los reyes absolutistas lo eran por la gracia de Dios y algunos personajes actuales se creen dioses. En realidad, no hemos progresado casi nada, la relación causa-efecto es la misma, pero lo que varía es el planteamiento. Pero como te decía, el poder se impone, y se lleva a cabo a través del miedo: la gente obedece a alguien poderoso por miedo, y tenemos el ejemplo de los dictadores totalitaristas del siglo XX, sin ir más lejos: Mao, Pol Pot, Kim Il Sung, Saddam Hussein, Mussolini, Hitler, Franco,... de todos los colores y condiciones, puesto que las dictaduras no entienden de derechas ni de izquierdas. Ni siquiera las dictaduras mediáticas.

El poder se retroalimenta, el poder tiene hambre de poder, y nunca se colman sus necesidades. Pero, sin embargo, existe otro tipo de poder, llamado autoridad. La diferencia elemental radica en que la autoridad es un poder de sentido ascendente, es decir, se nos concede por nuestros subordinados, donde subordinado es aquella persona sobre la que ejercemos nuestro poder (un empleado, un amigo, un amante), mientras que el poder como tal tiene sentido descendente, viene de lo más alto y no se considera que deban motivarse sus resoluciones.

La autoridad es concedida, el poder impuesto. La autoridad se basa en el respeto, el poder en el temor. La autoridad implica poder, pero el poder no implica autoridad y, el que no se lo crea, que mire lo que les ocurrió a los reyes franceses del siglo XVIII.

Para los que estamos sometidos a un sistema autoritario y basado en el pensamiento único, estos conceptos pasan a un plano de mayor relevancia. Sin embargo, todos tenemos algo que sacar de estas líneas, puesto que el desarrollo del poder no sólo se da en las relaciones políticas, económicas o laborales, sino también en las relaciones sociales, afectivas y emocionales.

De todas maneras creo que el secreto para conseguir autoridad se resumiría en una sola palabra: empatía.

¿Qué opinas?
 
posted by Sam at 3:34 a. m. | 4 comments