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Tratado de la introversión de un extrovertido
domingo, 22 de octubre de 2006
Cuando paso por una época en que me falta la inspiración, simplemente miro por la ventana y la inspiración viene a mí. Intentar forzar las palabras no resulta si no tienes una musa que las dé forma y ritmo.

La musa puede ser cualquier cosa, aunque si se trata de una mujer inspirará en mí líneas y más líneas de sentimientos, positivos o negativos, pero sentimientos que yo plasmaré en forma de palabras, aunque ya sabes que ninguna palabra tiene la capacidad de recrear la intensidad real de ningún sentimiento. ¿No logras concretar de qué te estoy hablando? quiero decirte que una palabra tan corta como "amor" no puede expresar lo que es realmente el amor con cuatro letras, ¿no opinas lo mismo?

Hoy la musa no es una mujer, sino algo tan sencillo como una gota de agua, pero vayamos al origen de la inspiración: veo las hojas del árbol cómo oscilan ante el viento y cómo se desprenden las gotas de lluvia que resbalan por el verde haz hasta su ápice, colgando unos instantes antes de emprender su breve viaje hasta el suelo. Pienso de dónde vendrá esa gota y si alguien más habrá pensado lo mismo mirándola, tal vez a miles de kilómetros de dónde yo me encuentro.

¿Por qué existe precisamente esa gota de agua? ¿dónde se ha originado? ¿vendrá de un mar y será salada o vendrá de un río y será dulce? ¿Será el llanto de la Tierra o procederá de la tristeza de un rostro que, acongojado, miraba al cielo, tal y como yo estoy haciendo en estos momentos?

Sin embargo, cae al suelo y se olvida, y ese efímero momento desaparece ante las nuevas gotas con nuevas historias que llegan.

El amor y el agua mantienen varias similitudes. El amor puede ser puro o puede estar contaminado. El amor puede ser frío, como el agua de lluvia que te golpea en la cara en una tormenta en invierno, o puede ser reconfortante como una caricia en el corazón, como una lluvia de verano. El amor genera gotas de agua, porque se sufre cuando sufre el amado. Pero hay una cosa que el agua no puede ser y que el amor sí: el agua siempre es agua, pero el amor puede ser sincero, basado en el interior de las personas, o puede ser un amor aparente, simplemente por querer demostrar a los demás que lo que se tiene es mejor que lo que tiene el resto; en este último caso, no se ama, sino que se aparenta, puesto que no existe una relación entre dos al influir lo que piensen los demás. Las gotas de lluvia sustituyen a otras gotas de lluvia pero, cuando se ama, sólo se puede amar de verdad a una persona, porque esa entrega total sólo puede ser unidireccional.