Free cursors for MySpace at www.totallyfreecursors.com!
Tratado de la introversión de un extrovertido
lunes, 5 de junio de 2006
Sin duda, en esta vida se pueden conseguir las cosas -cualquier cosa- de dos maneras: pagando o trabajando. Nunca se me olvidará el día que entró una señora al gimnasio en el que entrenaba y le preguntó a mi profesor de kárate si aquello era Corporación Dermostética. A mi profesor, una gran persona y mejor profesional, le dio un poco esa risa sarcástica suya y le contesto que los resultados que se conseguían eran los mismos, pero que aquí se sudaba por ellos mientras que en Corporación Dermostética, un par de pisos más abajo, tendría que pagar bastante más.

¿A dónde quiero llegar hoy? ni yo mismo lo sé, ya sabes que comienzo a escribir y escribir y puedo empezar hablando de las Guerras Púnicas y acabar hablando del festival de Cannes; eso sí, siempre suele quedar como flotando en el aire una supuesta enseñanza moral, para ti y para mí.

Bien, el desencadenante de este artículo de hoy sin duda fue Fernando Alonso, sí, el de la Fórmula 1. Parece ser que, según un diario alemán, Fernando Alonso saludó a unos aficionados con el típico gesto del OK, pero por lo visto se equivocó de dedo. No me invento nada, se puede ver
aquí. La cosa es que me empieza a dar que al chavalín, que dirían en Asturias, se le empieza a subir a la cabeza. Él dice que no le debe nada a nadie, pero eso no es excusa para ir de prepotente y maleducado por la vida, especialmente cuando se es una figura internacional, puesto que no se representa a sí mismo, sino que para los demás países es el "piloto español". Por suerte, tenemos a Gasol y a Nadal, que tienen los pies en la tierra, se habla bastante menos de ellos y, sin embargo, considero que tienen mucha más relevancia en el mundo del deporte. De hecho me fastidió bastante que Fernando Alonso se llevara el Premio Príncipe de Asturias del Deporte cuando aún no había ganado el mundial de F1 y, sin embargo, Dani Pedrosa ya se había estrenado y se quedó sin reconocimiento público.

No le debo nada a nadie. Bueno, eso es relativo, como lo es el esfuerzo. A veces la Naturaleza te dota de un mayor potencial y tus objetivos deben de ser mayores, por ética y por gratitud; siempre me acuerdo de algunos compañeros de clase que les costaba horrores aprobar exámenes que me parecían sencillos y, sin embargo, ellos se esforzaban más que yo, dedicando muchas más horas, para luego sacar un triste aprobado. Yo no tengo la culpa de eso, pero es cierto que, de haber un reconocimiento, no debe de ser por objetivo logrado sino por derroche de ganas y tiempo realizado.

Así que Fernando, ten cuidado, porque en este país es muuuuy fácil pasar de héroe a villano de la noche a la mañana.